El mercado cuenta con dos plantas, que fueron cerrándose progresivamente. Uno de los pasillos de la planta de arriba, de más de 300 metros cuadrados, permanece cerrado con verjas que impiden su recorrido.
The market has two floors, which were progressively closed. One of the corridors on the upper floor, over 300 square meters, remains closed off with gates that prevent access.

[LOS ÚLTIMOS] DETRÁS DEL MOSTRADOR

La galería comercial de La Elipa abrió a comienzos de los años sesenta. Con más de un centenar de puestos distribuidos en dos plantas, fue durante décadas el epicentro de la vida comercial y social del barrio: un lugar de encuentro cotidiano donde el comercio de proximidad articulaba relaciones, rutinas y memoria colectiva.

Con el cambio en los modelos de consumo y la expansión de las grandes superficies, las leyes del sistema capitalista dejaron de lado al pequeño comercio, ahogándolo en una competencia profundamente desigual. En este mercado, la falta de inversión, la ausencia de relevo generacional y la incapacidad de asociarse para construir una respuesta colectiva aceleraron su deterioro.

En 2010 apenas una docena de puestos seguían abiertos durante largas jornadas y con una clientela fiel pero cada vez más escasa. Mientras tanto, algunos comerciantes optaban por la prejubilación o por reinventarse fuera del mercado. Diez años después, sólo seis puestos permanecían activos —cuatro en el interior y dos en el exterior—, ya bajo la amenaza del cierre definitivo, que se haría efectivo en 2020.

Este proyecto se sitúa en esa década final, poniendo el foco en quienes aún resisten detrás del mostrador mientras el mercado deja de ser epicentro y referencia para convertirse en un lugar vacío, probablemente destinado a ser ocupado por una gran superficie. El proyecto habla de la extinción del pequeño comercio y de la pérdida de su valor sociocultural, pero también funciona como testimonio de esos últimos moradores, como parte de la historia y la memoria del barrio.

[THE LAST] BEHIND THE COUNTER

The La Elipa commercial gallery opened in the early 1960s. With more than a hundred stalls spread across two floors, it was for decades the epicenter of the neighborhood’s commercial and social life: a place of daily encounter where local commerce shaped relationships, routines, and collective memory.With changes in consumption patterns and the expansion of large retail chains, the laws of the capitalist system gradually sidelined small businesses, suffocating them in deeply unequal competition. In this market, the lack of investment, the absence of generational renewal, and the inability to organize collectively to craft a shared response accelerated its decline.In 2010, barely a dozen stalls remained open, enduring long workdays and a loyal but increasingly scarce clientele. Meanwhile, some merchants chose early retirement or reinvented themselves outside the market. Ten years later, only six stalls remained active — four inside and two outside — already under the threat of definitive closure, which would take place in 2020.This project is situated in that final decade, focusing on those who still resist behind the counter as the market ceases to be an epicenter and reference point, becoming an empty space likely to be taken over by a large retail chain. The project speaks to the extinction of small businesses and the loss of their sociocultural value, but also serves as a testimony to those last inhabitants and as part of the neighborhood’s history and memory.
La icónica plaza del mercado al amanecer.
The iconic market square at dawn.
Una carnicería cerrada.
A closed butcher’s shop.
Alonso padre, preparando el género antes de abrir.
Alonso Sr. preparing the goods before opening.
José Zapata, pollero.
José Zapata, poultry vendor.
La pescadería de Antonio, preparando la apertura.
Antonio’s fish stall, preparing to open.
La tienda del afilador y vaciador, cerrada desde que “El Gallego” se jubiló.
The sharpener and knife-grinder’s shop, closed since “El Gallego” retired.
Hall del mercado ya sin uso.
The market hall, now unused.
José Mayo, en la casquería, pasando las horas muertas.
José Mayo, in the offal shop, passing the slow hours.
J. Carlos Santamaría, guarda.
J. Carlos Santamaría, guard.
Una de las escaleras del mercado.
One of the market’s staircases.
Hora punta en la pollería.
Rush hour at the poultry stall.
Clientes en uno de los pasillos de la planta de arriba. En la última década, los puestos que sobrevivían se aunaron en la planta baja.
Customers in one of the upper-floor corridors. Over the past decade, the remaining stalls were consolidated on the ground floor.
Marcelino, el pescadero, y su compañero descansan en el almacén después de la comida, hasta que el mercado vuelve a abrir sus puertas por la tarde.
Marcelino, the fishmonger, and his colleague rest in the storeroom after lunch until the market reopens in the afternoon.
Antonio Carnero, frutero.
Antonio Carnero, greengrocer.
Algunos aprovechan los puestos cerrados para ampliar su espacio de venta.
Some take advantage of closed stalls to expand their selling space.
M.ª Pilar y Paloma, de la farmacia exterior.
M.ª Pilar and Paloma, from the pharmacy outside.
Carnicero durante las largas horas de espera sin clientela.
A butcher during the long hours of waiting without customers.
La antigua báscula, en desuso.
The old scale, no longer in use.
Luis, el aceitunero, atendiendo a los clientes habituales de las mañanas, en su mayoría personas mayores.
Luis, the olive vendor, serving his regular morning customers, most of them elderly.
Algunos intentaron ampliar sus servicios para poder competir, adecuándose al momento y a las necesidades de sus clientes.
Some tried to expand their services to remain competitive, adapting to the times and their customers’ needs.
Ángel Delgado, carnicero.
Antonio Carnero, greengrocer.
Tienda cerrada. Tras dejar el mercado, algunos intentaron sin éxito alquilar o vender su puesto.
Closed shop. After leaving the market, some unsuccessfully tried to rent or sell their stalls.
Javi y José Pérez, fruteros.
Javi and José Pérez, greengrocers.
José y Manoli llevaban hasta 2012 el bar del mercado. Fue un punto de encuentro entre los vecinos y trabajadores de la zona y daba de comer a todos los trabajadores del mercado cada día.
José and Manoli ran the market bar until 2012. It was a meeting point for local residents and workers in the area and provided meals for all the market workers every day.
Otra galería del mercado, absolutamente cerrada.
Another gallery of the market, completely closed.
Pablo, el guarda del mercado, en su cuarto.
Pablo, the market guard, in his room.
Dioni, cambiándose de ropa antes de irse a casa. -
Dioni changing clothes before heading home.
Cuarto de las basuras, limpio y recogido a las 20 h, hora de cierre del mercado.
Waste room, clean and tidy at 8:00 pm, closing time of the market.
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